Tanto Obama como Romney consideran la violencia siria un problema político
por The Associated Press el 31/05/2012 a las 11:38 horas
La violencia en Siria no ha capturado toda la
atención de un electorado preocupado por la economía y problemas internos. Pero los dardos que intercambian ambas
campañas intentan generar interrogantes sobre la capacidad de liderazgo
para los dos hombres que se disputan la Casa Blanca.
Washington.- La violencia creciente en
Siria se ha convertido en un problema político tanto para el presidente
Barack Obama como su contrincante republicano Mitt Romney: a sus
campañas les resulta imposible ignorar la crisis, pero ésta es demasiado
compleja como para que articulen una solución fácil.
Romney ha
aprovechado la represión en Siria como una oportunidad para criticar la
política exterior de Obama, mostrándolo como débil e indeciso frente a
una violencia que lleva más de un año. Pero las vagas recetas de Romney
sobre lo que haría distinto le han granjeado críticas de la campaña del
mandatario de que está viendo los toros desde la barrera con "nada salvo
lenguaje fuerte", mientras que el presidente hace el trabajo real de
enfrentar la crisis.
La violencia en Siria no ha capturado toda la
atención de un electorado estadounidense preocupado por la economía y
otros problemas internos. Pero los dardos que intercambian ambas
campañas intentan generar interrogantes sobre la capacidad de liderazgo
para los dos hombres que se disputan un puesto lleno de desafíos
inesperados.
Romney se enfoca en lo que presenta como una falta de
liderazgo de Obama en la forma que ha luchado contra la represión del
gobierno sirio durante 14 meses sobre los opositores al régimen. Tras
una masacre el fin de semana de más de 100 civiles sirios, entre ellos
decenas de mujeres y niños, Romney dijo que la debilidad del presidente
ha dado como resultado una "política de parálisis".
A su vez, la
campaña de Obama ha buscado mostrar al presidente como el que carga con
la responsabilidad de manejar la crisis realmente. Mientras que el
mandatario "ha demostrado su capacidad de trabajar con los líderes
mundiales para solucionar conflictos internacionales", dijo su vocero de
campaña Ben LaBolt, Romney tiene una "agenda sin timón en política
exterior".
La caldeada retórica entre las campañas rivales no
revela el hecho de que hay brechas significativas en las posiciones
políticas de ambos candidatos sobre Siria y pocas diferencias en los
detalles específicos que han ofrecido. Y esa vaguedad hace poco para
arrojar luz sobre cómo podría Obama acercarse al problema en Siria en
los próximos meses y sobre cómo se comportaría Romney si resulta elegido
a fin de año.
Tanto Obama como Romney han exhortado al presidente sirio Bashar Assad a que renuncie y dé paso a una transición política.
Conscientes
de que la población estadounidense está cansada de las guerras, ninguno
de los candidatos respalda la participación militar directa de Estados
Unidos en Siria. Y ambos coinciden en la necesidad de presionar a Rusia,
que tiene poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, a que deje de respaldar al régimen de Assad, aunque Romney
argumenta que Obama no ha sido lo suficientemente duro con Moscú.
Sin
embargo, Romney ha pedido a Estados Unidos y sus partidarios a que
"armen a la oposición de forma que puedan defenderse", pero no ha dicho
con claridad qué haría si los subsecuentes enfrentamientos no lograr
sacar a Assad del poder o, si lo hacen, qué tipo de transición política
respaldaría.